· Mateo Prieto

First-party data no es acumular correos: es saber para qué los pedisteis

Una base hinchada con premios y checkboxes eternos se vuelve inútil cuando hay que demostrar finalidad. El valor está en el contexto de la captura.

Persona escribiendo en un portátil junto a un cuaderno

Hay direcciones de correo que no sirven para nada porque nadie recuerda el contexto. Un concurso de verano, un PDF descargado hace cuatro años y un checkbox de “comunicaciones” escondido bajo la letra pequeña no son una estrategia: son un pasivo.

First-party, en el sentido que usamos aquí, es dato que la persona os da en una relación que podéis describir. El valor está en la etiqueta de finalidad, en la fecha y en la posibilidad de dejar de usarlo sin romper el resto del CRM. Acumular sin etiquetar es lo contrario: os ata a una base que no os atrevéis a limpiar.

Un ejercicio útil: coged los últimos mil registros y preguntad, fila a fila, qué haríais si la AEPD pidiera el rastro de esa captura. Donde la respuesta sea “el internado de entonces ya no está”, ese registro no es first-party. Es ruido.

Volver al archivo